
Cuando salgo siento que puedo tocar mi sueño con la mano y sin embargo esta mas lejos de mi de lo que jamas pudiera imaginar .
Este adios no maquilla un hasta luego, este nunca no esconde un ojalá, estas cenizas no juegan con fuego, este ciego no mira para atrás, este notario firma lo que escribo, esta letra no la protestaré, ahórrate el acuse de recibo estas vísperas son las de después. A este ruido tan huérfano de padre no voy a permitirle que taladre un corazón podrido de latir, este pez ya no muere por tu boca, este loco se va con otra loca, estos ojos no lloran más por ti. *





No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas ...
Walt Whitman

Aquel 10 de diciembre amaneció entre ecos y voces nostálgicas de una vida que ya no me pertenecía. Recordando aquellos años de felicidad caí en la cuenta de que era el aniversario de la muerte de mi padre. Mi hermano nos había citado a todos en el cementerio aquella mañana e inmersos en un profundo silencio pasamos un rato junto a su tumba, clavándonos la mirada unos a otros, fingiendo que todavía éramos una familia unida. Transcurrido aquel paripé de lágrimas, palabras de consolación y alabanzas me dirigí al trabajo. En el metro miraba por la ventana, pensando en lo triste, en lo vacía, en lo tácita que se había quedado mi vida. Era un banquero, siempre con la cabeza llena de números, dejaba pasar los días, siendo un espectador de mi propia vida.
Salí del trabajo paseando bajo la lluvia, sintiendo como el viento azotaba mi rostro, barriendo las lágrimas y la rabia.
Entonces la vi, etérea y frágil, parecía que fuese a desvanecerse con una ráfaga de viento. Iba enfundada en un vestido ceñido que dejaba ver su delicada silueta, una caótica y cobriza melena descendía por su espalda hasta su cintura. Tenía los ojos verdes, inescrutables, con una sugerente mirada en la que aún hoy sigo atrapado.
La veía pasear sólo los días de lluvia, con aquel vestido, caminando junto a mí y fumando uno de sus cigarrillos.
Pero entonces llegó el verano, cesaron las lluvias y ella desapareció.
De esta forma, impaciente esperaba la llegada de las lluvias con la vaga esperanza de volver a verla. Cada noche reconstruía su cuerpo en mi mente; su piel, su pelo, su boca, sus ojos, sus piernas, su olor…
Un día a finales de septiembre arrancó una tormenta, cargado de ilusiones y con el alma preñada de añoranza, salí en su busca, recorrí durante toda la noche las calles buscando a una mujer con un vestido, fumando un cigarrillo.
Al alba me di por vencido y regresé a una vida mediocre en la que ya no me quedaba nada, tan solo el espejismo de una mujer de la que un día me enamoré.
